Volver a Onetti 3


 
Comienza el excelente documental Jamás leí a Onetti, un silbido anticipa la música que se creará en el transcurso del documental, nos desplazamos por un lúgubre corredor de roperos de metal  hasta que entramos en una sala de biblioteca. Ahora el silencio lucha con los suspiros de papeles queriendo decir y las suelas golpeando tablones de madera. Tomás de Mattos acaricia un cuaderno escrito a mano y despliega ante nuestros ojos un dibujo a lápiz, manzanas imprecisas de una pequeña ciudad, con algunas anotaciones dentro de los cuadrados, plaza, iglesia.
 
"Por supuesto que uno de los aspectos más valiosos de la colección que archiva la biblioteca -dice Tomás de Mattos-son los manuscritos. Pero hay un papel dentro de esos manuscritos que para mí es fascinante; es un mapa de Santa María hecho por el propio autor, y en realidad desechado. Considerando que no representaba la Santa María real-sonríe- por no decir ficticia. Onetti dijo una vez "Santa María no existiría más allá de mis libros si existiera realmente. Si pudiera vivir allá, inventaría una ciudad nueva llamada Montevideo."
 
Si pudiera vivir allá, inventaría una ciudad llamada Montevideo, repito para subrayar, ¿es la necesidad de inventar-se un lugar lo que lo motiva?
 
"Es una necesidad fundamental de asentar su ficción en un territorio ficticio, una ciudad imaginaria como le llamaría su influyente amigo y profesor de pintura Joaquín Torres García. ... Este mapa no refleja realmente Santa María, y el propio Onetti lo reconoció -dice quien era el director de la Biblioteca Nacional- Es imposible. Según las novelas cambia la relación de los lugares, pero es muy interesante verlo, estudiarlo. Además verlo como preside el río, preside en forma recta, precede a la ciudad."
 
Ciudad cambiante, ciudad que se remodela en cada novela. Pero siempre es Santa María. Un lugar que debe rehacer, reinventar. No está hecho de una vez y para siempre.
 
Vemos a lo largo del documental como esa ciudad es parida con esmero del lápiz del Tunda Prada, Santa María existe, las palabras solidificaron esa realidad, que no es mentira, y ¿ficción?
 
Luego, más adelante en el documental, aparece María Esther Gilio, autora del libro de entrevistas a Onetti, Estás aquí para creerme, del cual transcribimos extractos en Volver a Onetti. En esta oportunidad la mujer sentada en un bar con un radiograbador rodeado de un vaso de cerveza y un mozo curioso, apreta el botón y convoca a la voz de Onetti a confesar otra vez, que el adjetivo que mejor lo describe es Indiferente y a continuación, la misteriosa voz sentencia con esa precisión de bisturí que adquieren las palabras en la mano y la boca de Onetti, "Mi reino no es de este mundo".

¿Cuál es el reino de Onetti? ¿Ustedes se animan arriesgar?


1 comentario:

  1. Edgar Cabral Falcon30 de octubre de 2013, 10:39

    "A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar".Para mi Cesar es el mundo donde reina lo consciente, el sentido... Dios es el reino de lo inconsciente, de los sueños, del deseo...

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