Ricardo Reis


Prefiero las rosas, amor mío, a la patria,
y antes amo las magnolias
que la gloria y la virtud.

Después de que la vida no me canse, dejo
que la vida pase por mí
luego que yo quede el mismo.

¿Qué le puede importar a aquel a quien ya nada le importa?
que uno pierda y otro venza,
si la aurora aparece siempre,

si cada año con la primavera
las hojas aparecen
y con el otoño cesan?

Y lo demás, y las otras cosas que los humanos
agregan a la vida,
                                                       ¿qué me aumentan en el alma?

                                                       Nada, salvo el deseo de la indiferencia
                                                       Y la suave confianza
                                                       En la hora figurativa.



¡Tan pronto pasa todo lo que pasa!
¡Muere tan joven ante los dioses todo
         lo que muere! ¡Todo es tan poco!
Nada se sabe, todo se imagina.
Rodéate de rosas, ama, bebe
         Y calla. Lo demás es nada.

Lidia, ignoramos. Somos extranjeros
donde quiera que estemos.

Lidia, ignoramos. Somos extranjeros
donde quiera que vivamos. Todo es ajeno
y no habla nuestra lengua.
Construyamos con nosotros mismos el retiro
donde escondernos, tímidos ante el insulto
del tumulto del mundo.
¿Qué quiere el amor más que no ser de los demás?
Como un secreto pronunciado entre misterios,
sea sagrado por nuestro.


Fernando Pessoa, Drama en gente, Antología
Selección, traducción y prólogo Francisco Cervantes.  
Edición Bilingüe


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