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Audio cuento: ¡Juicio, por favor!

por Guada, Serri y  Mayra


Fernando Pessoa nos ha mostrado, a través de sus poemas para niños, una faceta bien diferente a la del Libro del desasosiego. Hemos jugado y compartido con los lectores más jóvenes, a lo largo de todo este mes, muchas letras de diferentes colores. ¡Muchas gracias a todos los niños! Para epilogar este capítulo, queremos compartir un cuento de Mayra Nebril, interpretado por  ella misma junto a Guada, y Serri . ¡ A disfrutar!  



Niños escritores- 20 días

por Francesca Porciuncúla

Pía iba agachada pegándose a las paredes y rodando por el suelo de su casa.
–¿Qué hacés? ¿jugás a los espías?–, le preguntó su madre mirando al suelo y viendo cómo su hija estaba panza arriba con las piernas dobladas sobre el pecho y sus manos al costado de su cara.
Pía asintió con la cabeza.
–Bueno, ¡parate que te vas a llenar de pelos de perro!
Paula se fue y Pía suspiró.
–¡Ufff! No vio el sobre…
Se levantó la remera y sacó un sobre azul.
Lo abrió y tomó el papel con letras de revistas pegadas formando palabras, se sentó y leyó...
Estoy cansada de esto, me estás ahogando, todo te enoja y nada te sirve, querés que haga esto y lo otro… ¡Y bue! Te voy a dar 20 días y si no cambiás esto, me voy a vivir con papá.

Una lágrima le recorrió la cara, hacía un año que sus padres se habían separado.
Pía pensó en su papá, ¡lo extrañaba tanto! lo veía a veces cuando él no trabajaba.

Entró al cuarto de su madre, miró esa cama tan grande, recordó esa vez que sus padres le hacían cosquillas y ellas se retorcía, reía.
–Pía, ¿qué te pasa?–, le preguntó Daniela abrazándola.
–Nada– Pía se secó las lágrimas.
–Bueno... Me tengo que ir pero hablamos después.
Pía dejó el sobre encima de la cama de su madre, recostado entre las almohadas y se fue rápido a su cuarto y se puso a escribir en su diario...
Viernes 13/8/16
Hoy hice lo que me propuse, le dejé la carta a mi madre, no sé si lo va a tomar en serio, ¡pero bue!... Yo que sé… Espero que sí se lo tome en serio… No le escribí cuál de sus hijas era pero tampoco voy a actuar raro.

–A comeeerrrrr!!!!!!!!!
Las dos hermanas y su madre comieron y se fueron a dormir.
Paula se quedó un rato en la cocina lavando y preparando el desayuno para el día siguiente, un rato después se fue a dormir. Una vez en su cuarto vio el sobre, lo abrió, tomó la carta y la leyó muy atenta.
–Pía, Dani, ¡vengan yaaaaa!!!!– Daniela fue muy rápido.
–¡¿y Pía??!!!
–Ni la más pálida idea...
Paula estaba a punto de gritar pero se acordó de las palabras «20 días o me voy».
Paula se relajó.
–¿Querés venir a dormir aquí?
–No ma, quiero dormir en mi cama con mis cosas.
–Bueno, ¡pero dame un beso!– Paula agarró a su hija y le dio un beso.
–Llamá a Pía.
Daniela fue al cuarto de su hermana y tocó la puerta.
–Pía, te llama ma.
Nadie respondió. Daniela pensó unos segundos en abrir la puerta del cuarto de su hermanita, entró al cuarto y Pía ya estaba dormida, le quitó su diario y la tapó, le dio un beso y se fue.
–Ma, Pí se durmió...

Al día siguiente...
Paula despertó a Daniela y fueron a desayunar. Como todos los días Pía se levantaba temprano, y mientras se estaba bañando pensaba en su padre que estaba de viaje y ¡lo extrañaba tanto!, pero recordaba el día en que sus padres se habían separado. Todo había pasado muy rápido.
Cuando las chicas fueron a la escuela, Paula entró al cuarto de Dani en busca de pistas para ver si ella le había escrito la carta.
–¿Qué estoy buscando???–, se preguntó y recordó aquella vez que le había regalado a sus hijas un diario íntimo. Levantó el colchón, revisó el ropero, el escritorio... ¡Y nada! Pero recordó dónde ella escondía el suyo cuando era chiquita.
–¡Ya sé! Está arriba del ropero.
Se subió a una silla y ahí estaban el diario y la llave frente a ella. Lo abrió y leyó pero no decía nada de la carta.
–¿Fue Pía??? ¡Naaa!! ¿Pero capaz?? Bueno... Me voy a fijar...
Entró al cuarto de Pía, revisó sobre el ropero pero nada, debajo de la cama, del colchón, de la almohada, en el escritorio y ¡nada! finalmente buscó detrás del marco de la foto que colgaba en la pared, en la foto estaba Pía y su papá en un parque sobre unas hamacas.
¡Ay!, ¡estaba el diario pero no la llave!
–¡Claro! ¡Pía usa la llave de collar!
Paula forcejeó la cerradura y abrió el diario. En ese momento entro Pía.
–¿Qué hacés??
–¿Yo? ¡Nada!
–Sobre todo porque tenés mi diario en la mano!
–Pero yo…
–Nada! ¡Me voy con papá!, que ya llegó del viaje.
–No Pí, entendé...
Días después...

–Pí, vamos a hablar...
–Bueno.
–Quiero hablar de tu mamá.
Luego de tres horas de hablar Pía se dio cuenta de que, aunque dijera que no, que siempre tuvo que estar abajo para que ella esté arriba, que la odiaba y todo eso, la quería, y aunque no lo aceptara la necesitaba, y así fue que Pía volvió a vivir con su madre y su hermana y visitaba a su papá casi todos las días.

FIN




Niños escritores- I wanna write a good poem

por Rebecca

I wanna write a good poem
I wanna write a good book
How can I do it
If I can´t even make a rhyme
Everyone told me it´s easy
It´s about what´s in your heart
How can I do it
If I don´t even have own style
Someday I will be a writer
Someone who makes you feel inspired
Who was the dumb who said
That reading is a waste of time



Niños escritores- La brujita Lola

por Abril Manera (7años)


Había una vez una brujita a la que le decían Lola. Era una brujita muy alegre y muuuuuy distraída. Siempre se olvidaba de hacer la tarea y los deberes de la escuela en casa.

El otro día se le olvidó la goma en la escuela y la mamá la rezongó. Pero al día siguiente se sacó un Bien por hacer la tarea y así fue que entendió que hay que aprender a ser atenta.

Y colorín colorado… Este cuento se ha terminado!

Niños escritores- El duende

por Mari, Inés, y Guada 


El oso quería volver a ver a un duende que se llamaba Pedro, era un duende al que había visto una sola vez. Aquel encuentro había sido increíble, mágico. Tanto así que se había caído de cola y le habían quedado las pompis bien rojas. Le dio vergüenza ser tan asustadizo con un duende tan pequeñito, por eso se hizo el enojado y le dijo Basta, no me molestes más. El duende sonrió, se disculpó, le dio al oso un beso en la nariz y desapareció en el bosque. ¿Cómo te llamás?, le preguntó el oso cuando ya casi no se lo veía, Pedro, le respondió. 

No todos los días pueden ser geniales, pero el oso cree que hoy va a volver a verlo, sabe que muy pronto va a tener una segunda oportunidad.

Niños escritores- Se aceptan mascotas

por Inés y Guada

Había una vez un edificio que dejaba tener mascotas y que por eso mucha gente quería vivir ahí. 
En el 203 vivía Natalia que tenía una perra blanca con manchitas marrones, su nombre era Inés. A las dos les encantaba usar moñas- tenían de diferentes colores, a lunares, rayadas, ¿vieron que hay mucha gente que dice que las mascotas se parecen a sus amos?, así eran Natalia e Inés. También vivía con ellas una lora que se llamaba M, no le habían encontrado un nombre mejor, le decían señora M, porque era la más seria de las tres. Era verde cotorra con un rabo multicolor, a M le ponían moñas y lazos que hacían juego con los colores del rabo, a veces refunfuñaba pero al final se las quedaba, no tenía manos para quitárselas y además muchas veces le mejoraban el humor.

Resulta que una tarde se mudó al apartamento de enfrente Daniel. Tenía una gata que se llamaba Lupita, era pequeña, tierna y bonita, pero también era muy traviesa. Una noche Lupita tenía hambre y ya no le quedaban pastillas en su plato, saltó a la terraza de la vecina y ahí se encontró con Inés. Desde el otro lado del vidrio la perra le ladraba enojadísima, ¡Lupita estaba paseándose frente a su ventana y le comía su comida! ¡Qué gata tan atrevida! 

La señora M gritó Cállate, Inés, sssshhhh, cállate  de una vez. 

Natalia ya se había despertado. Cuando vio a la gatita salió a la terraza y la aupó. ¡Era tan dulce! Maullaba. Daniel salió también a ver qué era el alboroto que escuchaba. Se miraron y quedaron enamorados, pero todavía no creyeron que fuera de verdad. 

Inés empezó a jugar con Lupita. Natalia y Daniel tenían motivos para encontrarse, sus mascotas eran amigas, la señora M estaba incluso de mejor humor, al final se hicieron novios, era obvio que iba a pasar. Todos siguen viviendo juntos en ese edificio tan lindo de la ciudad.

Languelengue celebra el Día del Niño


"Lo mejor del mundo son los niños" escribe Fernando Pessoa en el poema Libertad.

Y sí! Nadie como los niños para mirar la vida con ojos de asombro e instalarnos la sensación de que el propio hecho de vivir es misterioso, curioso, una rareza y así dejarnos desasosegados.
Aprovechando que estamos cerquita del Día del Niño, en Langue Lengue se nos ocurrió convocar a todos, todos los niños a escribir un cuento o un poema que luego publicaremos en nuestro blog.
Recibiremos las obras de nuestros entusiastas y valientes escritores hasta el viernes 19 de agosto a la dirección: languelengue@gmail.com
Será un enoooooorme placer recibirlos!!!!!


Y para que vayan disfrutando de la poesía para niños de Fernando Pessoa les vamos a ir contando/cantando tres poesías.
La primera de la serie se llama Poema para Lily y la leerán para todos Uds. Paola y Francesca.
Esperamos la disfruten!




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