Escribir y psicoanalizar: dos maneras de buscar.


por Mayra Nebril


La afirmación de Barthes, “La historia de un escritor es la historia de un tema y sus variaciones”, fue un nuevo comienzo para pensar los enlaces entre escritura y psicoanálisis, ya que enseguida de leer esa frase me pregunté, pero, ¿elige un escritor sus temas?
No lo creo, ¿no? Y no, como tampoco elige sus síntomas, ni sus sueños, ¿o sí?

A ver qué nos dicen algunos escritores acerca de por qué escriben, cuál es la motivación que los impulsa a escribir ficción:

Onetti: “¿Que si escribir ayuda a vivir?  Sí, sin duda.  Siempre he tenido la sensación de que escribiendo uno está agarrado a la cola de la vida.”

Auster: “Yo hago lo que hago por necesidad, guiado por el deseo, por un impulso que tiene que ver con mis obsesiones.”

Cortázar: “En todo cuento memorable hay una especie de desprendimiento catártico de parte del autor.” Y en otra entrevista dice que hay síntomas de los que se liberaba  escribiendo, por ejemplo el relato Circe lo cura de un asco que le impedía comer, confiesa también que se negaba a psicoanalizarse a pesar de gustar de la escritura de Freud, por temor a curarse y dejar entonces de escribir como lo hacía.

Felisberto Hernández en una carta a Superville dice: “Tal vez no pueda ser más un escritor, pues he encontrado la felicidad”. Y a su mujer le confiesa que no se quiere curar ya que es esa la fuente de sus creaciones.

Levrero: “La gente incluso suele decirme: “Ahí tiene un argumento para una de sus novelas”, como si yo anduviera a la pesca de argumentos para novelas y no a la pesca de mí mismo”.

Vargas Llosa: “Para mí, la vocación es como una adicción, no es sólo una profesión… Yo necesito escribir para funcionar.” “El qué escribe un novelista está visceralmente mezclado con el sobre qué: los demonios de su vida son los temas de su obra.”

Todo creador tiene una imagen del mundo que intenta transmitir, y transmite más allá de lo consciente. Lo cual no quiere decir que lo que está relatando sea autobiográfico, pero la manera de transmitir cómo huele el café o la sensación de erizarse al sentir frío, o de pensar en rojo, o de sentir pánico o de temer a los perros, será su manera de estar en el mundo, una forma única e intransferible.

El escribir en literatura tiene que ver con reconocerse en esa singularidad, habitar ese mundo subjetivo y permitirle al lector ser parte de él. El escritor gusta de su “locura” en tanto que manera peculiar de estar en la vida, en tanto que construcción de un mundo del cual lo escrito da cuenta, y es eso lo que nos dicen muchos escritores que desean preservar, ya que “curándose” dejarían de escribir de ese modo.

Pero el psicoanálisis como práctica, ¿no versa sobre lo mismo? ¿Acaso psicoanalizarse no tiene que ver con recuperar singularidad, peculiaridad, salir del rótulo diagnóstico, de las estandarizaciones, y cambiar la posición subjetiva? Justamente eso es lo que separa al psicoanálisis de las terapias que curan y llevan al paciente al camino de la norma. ¿De qué podría uno curarse en definitiva? ¿De ser uno mismo? ¡Cómo si ser uno mismo o saber lo que eso significa fuera sencillo!

Esa restauración de la singularidad de la que Lacan habla en el Seminario 24, ¿es homologable a la búsqueda y consolidación de un estilo por parte de un escritor? ¿De encontrar lo que le es más propio al sujeto?
Si bien los escritores dicen temerle a la “cura”, hay que pensar de qué tipo de cura están hablando y de qué se trata para el psicoanálisis.
Primero, encontrar el camino al sujeto del inconsciente pero aún ir más allá. Y por eso la desacomodación de sentido es algo que el psicoanalista busca, ya que a través de ese sinsentido es que se toca al sujeto en el goce en que está fijado. La interpretación estaría situada del lado de la poética, sería un pas de sens, paso de sentido, o sea un sinsentido para el Otro, y un paso de sentido para el sujeto, deja de estar absolutamente bajo el sentido del Otro, bajo el sentido que instituyó el Otro, y se inscribe un sentido que al sujeto lo representa.  Lacan habla del efecto de sentido en lo Real, hacerse un nombre, lograr una posición, un lugar diferente del que el Otro le otorgó.  Nos habla también de restar al Otro o extenuar al Otro en el fin de análisis, ir más allá de las formaciones del inconsciente, más allá de lo simbólico del inconsciente y hacer borde donde el inconsciente toca lo Real, lugar del que emerge la creación como posibilidad.
En el trabajo de análisis se sopla vida al lenguaje, se trabaja con lalengua, con  ese decir particular, esa locura particular de habitar las palabras que sostiene la singularidad a la hora de saborear las frutillas, observar el color amarillo, oler los jazmines en diciembre y emocionarse con una metáfora. ¿Escribirse?

Lacan, en ese maravilloso seminario, homologa el camino del arte y el camino de un análisis, utilizando la misma expresión para ambos casos: Saber hacer. Pero ¿saber hacer con qué? Saber hacer con el síntoma, dice, saber hacer con ese modo peculiar de estar en el mundo, saber hacer con uno mismo. Mientras que el inconsciente le viene del Otro, el síntoma es algo que el sujeto inventa. Es una creación del sujeto. Pero entonces, ¿se eligen los temas a escribir, se eligen los sueños, se eligen los síntomas? Aun no arriesgo una respuesta. Mas sí me atrevo a decir que aprender a hacer con eso, de eso se trata al final del análisis.
Por una parte, tenemos lo Real, y también las marcas que le vienen del Otro, y, así se constituye el sujeto, y así solemos decir que esas marcas son destino, pero a la vez hay algo a crear, a inventar, algo que hace a las maniobras posibles con lo dado, algo que solo ese sujeto puede hacer, algo del orden de lo único e impredecible, algo del orden de la creación y del invento. De eso trata nuestro oficio, de dirigir la cura hacia esos inventos, de presenciar el encuentro de lo único en el analizante, de las maniobras posibles para cada quien.  

En el Seminario 24, L’insu, Lacan se pregunta: “¿A qué se identifica uno al final de un análisis? Al inconsciente –no porque el inconsciente está en el Otro, portador de los significantes. ¿Sería identificarse entonces a su síntoma, synthome? El síntoma es lo que se conoce, incluso lo que se conoce mejor.  Saber hacer con el síntoma, ese el fin del análisis, saber desembrollarlo, saber en qué se está embrollado, saber hacer en él.”

Imagen: René Magritte - Esto no es una pipa


6 comentarios:

  1. ¿elige un escritor sus temas? preguntas, y si y no pero y si, yo creo que si, no se escribe o se lee cualquier tema, las razones no las se, pero si se elige o se es elegido por ese tema y uno elige meterse, entrar, viajar, ahora con los síntomas no me meto jajajajaj besos

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    1. una vez le pregunté a un escritor si él escribía todos los temas que le "copaban" la cabeza, me dijo que no, que a veces a algunos temas les planteaba batalla porque no iban con el estilo que estaba construyendo. interesante respuesta pensé. aun así los temas sobre los que uno no escribe ¿se escriben sin el papel como testigo? Gracias por el comentario! Mayra

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  2. Qué buen planteo!… se me ocurren algunas respuestas, pero sobre todo muchas más preguntas. Porque si la escritura es una creación, es, como toda creación, un descubrimiento. Y tal vez se escriba para intentar descubrir algo que aún no se sabe, o que no se sabe que se sabe…o como dice Cortázar, "Si escribo es porque sé, aunque no pueda explicar qué es lo que sé."
    Entonces… “¿elige el escritor sus temas?”, me lleva a otra pregunta… ¿elige el escritor sus preguntas?

    Si la palabra mata la Cosa, ¿como no encontrar similitudes entre el análisis y el acto de escribir?. Pero…¿se escribe a partir de la “locura”, de la “infelicidad”….o del deseo?. Si cuando hay goce no hay palabras, desde allí no se puede escribir, porque la falta está ilusoriamente tapada. ¿Pero es la completud la felicidad?, ¿es la felicidad la muerte del deseo?, no lo creo… en todo caso, esa “felicidad completamente gozosa” no hace feliz a nadie.
    Y es la antitesis de una “cura”.
    Entonces… ¿elige el escritor sus temas?, ¿o intenta, a través de los temas que lo eligen desde Otro, formular una pregunta que lo implique?

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    1. Me gusta tu última pregunta. A través de los temas que lo eligen desde el Otro, formular una pregunta que lo implique. Se acerca al concepto de creación de Borges, cuando dice algo así como que ya todo está inventado, y por lo tanto se trata de re-crear, girar el punto de vista. En su planteo acerca de Kafka y sus precursores, cuando señala que los maestros de Kafka, sus precursores ¿ya eran kafkianos? La resignificación. ¿Un reinventar al Otro? Creación que es ¿descubrimiento? o es ¿transformación del síntoma en synthome? Posibilidad de saber hacer creativamente con eso que le toco y descubrió. Muchas gracias por tus comentarios, que además de interesantes, me devuelven interrogantes con las que seguir dialogando. Mayra

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  3. Muy bueno!! Arrimo al fogón un fragmento del intuitivo e inigualable Felisberto...

    “…esa intervención es misteriosa. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta.[…] Lo mas seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda.”
    ( Felisberto Hernández, La Licorne, 1955)

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  4. Gracias Paola por acercarme a Felisberto en el planteo de esta relación entre el escritor y su conciencia! Tu comentario me hizo ir a buscar el Diario de un sinvergüenza, también de Felisberto, texto que he perdido pero del que tengo apuntes en una libreta y su comienzo dice algo así:
    Una noche el autor de este trabajo descubre que su cuerpo al que llama "el sinvergüenza" no es de él, que su cabeza a quien llama ella, lleva además, una vida aparte: casi siempre está llena de pensamientos ajenos y suele entenderse con el sinvergüenza y con cualquiera. Desde entonces el autor busca su verdadero yo (y escribe sus aventuras). Genial!

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