Diario de lectura

                                                                                              Por Elianna Pascual

                                                                                            “Atravieso tiempos, atravieso silencios,
                                                              mundos sin forma pasan a través de mí.”

                                                                                                  Fernando Pessoa

Leer a Pessoa siempre me había parecido una empresa extrañamente misteriosa, tal vez porque, hasta hace poco, sólo me había acercado a él a través de algunos poemas y, a su nombre, a través de otros nombres; el trayecto que debía recorrer mi razonamiento para llegar hasta él me parecía siempre una aventura oscura, a veces una barca antigua navegando en mares habitados por lo extraño, lo desconocido, y lo no siempre bien querido o deseado.
El Libro del desasosiego me sumergió en un mar profundo, hasta ahora menos aventurero de lo que yo esperaba y más lúgubre de lo que yo temía.

Creo que me equivoqué con Pessoa –como tal vez me equivoque al elegir nombrarlo a él y no a Soares–. La sorpresa, muchas veces desconcierto, ha sido, empero, interesante y atrapadora, y en este momento siento que vale la pena el naufragio en el desasosiego si puedo producir una bitácora.

“No sé pensar, del sueño que tengo;
no sé sentir del sueño que no logro tener.”
Creo que en esta frase queda evidenciado el sentido del desasosiego, la simpleza y el juego de palabras le han dado al Libro la universalidad y la contemporaneidad que sólo hallan los clásicos.

Agradezco lo que dice Pessoa como si me pasara a mí de esa misma manera, quien esté a salvo del desasosiego que tire la primera palabra.
Quiero decir que a veces también me canso de esta humanidad tan humana, esta gramática del desconsuelo, la vigencia empecinada, anquilosada en el medio de una normalidad tullida, como un mudo y sostenido grito.

No sé si sea por el halo de grandilocuencia que comporta desde cada uno de sus grafemas la palabra desasosiego, yo creo que eso es imposible de evitar, aunque no es el único sentimiento ineludible. Quiero decir que Fernando Pessoa logra captar toda la empatía en mí, y esa es una constatación que puede ser muy dolorosa a veces, y que, aun en el más profundo malestar logra propiciar un movimiento, un acto creativo, un cambio de significado.

2 comentarios:

  1. Bien por tu audacia, ni loca me meto en estos tiempos que corren con él. Un abrazo!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Buenissima esta vuelta!!

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  2. ¡Qué lindo, Eli! ¡Quiero conocer ese mundo!

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